Incontinencia de esfuerzo
La pérdida aparece al aumentar la presión abdominal: al toser, estornudar, reír, correr, saltar, levantar peso o realizar determinados ejercicios.
Las pérdidas de orina son frecuentes, pero no deberían asumirse como algo inevitable. Pueden aparecer al realizar un esfuerzo, acompañadas de una necesidad urgente de orinar o combinar ambas situaciones.
La fisioterapia del suelo pélvico permite valorar qué factores intervienen en cada caso y plantear un tratamiento individualizado.
Es cualquier pérdida involuntaria de orina. Puede producirse de manera ocasional o repetirse con suficiente frecuencia como para limitar el ejercicio, el trabajo, el descanso, las relaciones o las actividades cotidianas.
No todas las pérdidas tienen el mismo origen. Por eso conocer cuándo aparecen, qué las desencadena y cómo funciona el sistema abdominopélvico es esencial antes de decidir el tratamiento.
No se trata sólo de “tener el suelo pélvico débil”. La continencia depende de la coordinación entre vejiga, uretra, musculatura, abdomen, respiración, hábitos y sistema nervioso.
Distinguir cómo y cuándo aparecen las pérdidas ayuda a orientar la valoración y el tratamiento.
La pérdida aparece al aumentar la presión abdominal: al toser, estornudar, reír, correr, saltar, levantar peso o realizar determinados ejercicios.
La pérdida está asociada a una necesidad repentina y difícil de posponer de orinar. Puede coexistir con aumento de la frecuencia miccional.
Combina características de las dos anteriores: aparecen pérdidas relacionadas tanto con los esfuerzos como con la urgencia miccional.
La incontinencia urinaria puede afectar a personas de diferentes edades y no siempre responde a los mismos factores.
La primera valoración busca comprender el patrón de las pérdidas y detectar los factores que pueden estar participando en ellas.
La exploración y las técnicas utilizadas se explican previamente y se adaptan a cada persona, siempre con consentimiento.
El tratamiento se elige según los hallazgos de la valoración. No todas las personas necesitan las mismas técnicas ni el mismo tipo de ejercicio.
Ajustes relacionados con la micción, los líquidos, la urgencia y determinadas rutinas cuando son relevantes.
Trabajo de fuerza, resistencia, coordinación o relajación según las necesidades encontradas en la valoración.
Integración del suelo pélvico con respiración, abdomen y actividades que aumentan la presión.
Llevar las mejoras a acciones reales como caminar, levantar peso, correr, saltar o practicar deporte.
Puede utilizarse cuando resulta útil para mejorar la percepción y el control de la actividad muscular.
Pueden incorporarse cuando están indicadas y aportan valor al plan terapéutico.
El objetivo no es realizar ejercicios de forma automática, sino recuperar una función útil para las situaciones en las que aparecen las pérdidas.
Son más frecuentes en algunas etapas de la vida, pero no deberían asumirse simplemente como una consecuencia inevitable de cumplir años.
No necesariamente. Algunas personas necesitan mejorar fuerza o resistencia, otras coordinación, control de la presión o incluso capacidad de relajación. La valoración permite decidirlo.
La rehabilitación del suelo pélvico puede formar parte del proceso de recuperación de la continencia después de determinadas cirugías prostáticas, adaptándose a la situación de cada persona.
No. Incluso pérdidas pequeñas pueden ser relevantes si se repiten, condicionan tus actividades o hacen que modifiques tu vida para evitarlas.
No. Se decide según el motivo de consulta y la información que sea necesario obtener. Cualquier exploración se explica previamente y sólo se realiza con tu consentimiento.
Algunos síntomas urinarios pueden coexistir con otros problemas del suelo pélvico.
La primera visita permite conocer tu situación, resolver dudas y decidir qué abordaje puede ser más adecuado para ti.